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Etica en los negocio, ética en la vida

Cambio de consciencia
Etica en los negocio, ética en la vida

El día 04/12/13 tomé a un colectivo interurbano en una terminal de ómnibus de un pueblo del interior de la provincia de Córdoba para viajar a otro pueblo y reunirme con un cliente al cual le estaba diseñando una web.

En el momento de abonar el boleto se produjo una pequeña complicación en la venta del pasaje: una empresa competidora ejercía el monopolio del transporte hasta la localidad a la cual me dirigía; por eso tuve que esperar fuera del predio de la terminal para abordar un colectivo y pagar el boleto al chofer.

Una vez que abordé al ómnibus, conversé brevemente con el chofer. Durante la charla me advirtió simpáticamente que no tenía cambio (vuelto). Le pregunte el costo del boleto y si disponía de algún cambio si mis billetes eran medianamente chicos. Él se ríe, y me afirma que sí. Aclara además con un tono entre gracioso y picaresco; que si mis billetes eran muy grandes tendría que llevarme gratis. Mi respuesta fue de lo más obvia:

– “Oh! De haberlo sabido antes, te habría dicho que solo tenía $100. Ufa!!”.

Nos reímos a carcajadas. Mientras le pagaba; le iba contando que algunas (muchas) personas; “avivan” y sacan ventaja de esa situación. “El famoso ventajero argentino“. Ocurrió una epifanía: mientras le hablaba, me iba dando cuenta y entendiendo la perfecta relación que tenía esta situación/conducta generalizada; con el suceso ocurrido en Córdoba el 2/12/13 (Paro total del servicio policial. Provocó desbandes una situación de guerra total. Justicia por manos propias y todos los excesos).

En ese momento le dije:

-” Y después nos andamos quejando de lo que ocurrió en Córdoba”.

El asintió; sabía que tenía razón. Además agregué:

-” Con todo el dolor del alma; debo confesar que yo antes, era de esas personas ventajeras. Gracias a Dios que pude cambiar”.

Él se dio cuenta que así fue; nos saludamos mutuamente y me senté. Durante los próximos 10 minutos empecé a tomar consciencia de lo que había dicho y sentido. No lo podía creer. Me caían las lágrimas y estaba, digamos estupefacto y paralizado.

Moraleja: Tenemos muy dentro nuestro, arraigado en nuestro ADN, la actitud estafadora y ventajera. Nos sale de manera natural. De hecho, es lo primero que sale. Pero se puede cambiar. Es difícil, pero se puede. Solo así se puede ganar. Te costará lágrimas. Pero vale la pena el cambio. Empezar por uno mismo.

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